viernes, 23 de enero de 2009

Pluralización de algunos latinismos en el DPD


Pluralización de algunos latinismos en el DPD

Introducción

Nuestro vocabulario, como la lengua española misma, en su parte esencial, es de origen latino, y eso todos lo sabemos. Existen además en el español culto algunas voces y expresiones que no son sólo de origen latino, sino que son latinas, sin evolución alguna, son latinismos “crudos”. Aunque algunas palabras que llegaron a nosotros sufrieron transformaciones en cuanto al idioma original (semántica, fonética, morfológica o sintáctica), ya que cambiaron ciertas letras, perdieron algunas, agregaron otras, sin embargo, determinados vocablos se conservaron como eran originalmente, esos son los latinismos.

¿Qué actitud toma la Real Academia Española con respecto a ellos? ¿Los acepta tal cual son, los adapta a las reglas de acentuación del idioma español y no admite que se pluralicen? En general, muchos son usados por la lengua culta, específicamente escrita, pero otros han entrado al lenguaje estándar y ahí surgen las dificultades: ¿cómo escribirlos? ¿Cuándo tildarlos? ¿Qué hacer para marcar su número?

En su Gramática de la Lengua Española, Emilio Alarcos Llorach afirma que “los cultismos recientes y poco difundidos presentan ‘s’, como desiderátum la forma desiderátums, o adoptan en la lengua escrita y culta el significante plural originario (desiderata), pero tengamos en cuenta que no existe una norma única para el plural de los extranjerismos. La primera tendencia de la Real Academia Española es castellanizar el término con el fin de elaborar luego un plural regular: chalet – chalé – chalés; parquet – parqué – parqués; carnet – carné – carnés; complot – complots; ballet – ballets. O dejarlos invariables: club – clubes.

Tampoco existe un criterio único al hacer el plural de los latinismos, a los de utilización corriente me refiero: accésit, déficit, superávit, maremagno, réquiem, quórum, etc.

I. Latinismos

Según el DRAE, latinismo es un ‘Giro o modo de hablar propio y privativo de la lengua latina’. Desde los primeros monumentos literarios, los autores recurren a la lengua escrita propia de la Roma medieval para llenar huecos en el vocabulario conceptual de la lengua vernácula a medida que ésta iba elaborándose para poder ser vehículo adecuado para la expresión lingüística de cualquier aspecto de la cultura. La introducción de algunos latinismos se debe a una decisión consciente de algún escritor culto (p. ej. Enrique de Villena, Juan de Mena, el Marqués de Santillana, etc.), que buscaba la palabra adecuada y precisa para expresar cierto concepto. Se puede tratar de palabras tomadas independientemente por distintos escritores. Muchos latinismos introducidos en la época bajomedieval son hoy en día vocablos comunes y corrientes cuyo uso no exige conocimientos léxicos refinados. Los procesos por los cuales pasaron del repertorio de una minoría culta o del léxico técnico de la medicina, del derecho y de la teología al vocabulario cotidiano quedan por estudiarse con detalle.

Los latinismos están presentes, por una u otra razón, en nuestro medio, impregnando con su suave aroma añejo el docto y culto lenguaje de los científicos, economistas, jurisconsultos, filólogos y otros, y el más popular de los deportistas. Existen vocablos latinos que llevan resistiendo varios siglos, otros han resucitado en los últimos tiempos, gracias a la predilección mostrada por intelectuales y técnicos sajones que los han trasplantado hasta llegar nuevamente a nuestro idioma. Quizás porque ese aroma trasciende y así, los tecnócratas han tratado de usar de continuo expresiones como ‘ratio’, ‘déficit’, ‘superávit’, ‘addendum’, ‘per cápita’, ‘currículum vitae’, ‘ad valorem’, ‘memorandum’, mientras se reúnen para tratar cualquier tema abstruso en un ‘symposium’ o en un ‘forum’. Todo el mundo sabe que la mayoría de las Juntas Generales de las empresas se celebran en primera o segunda convocatoria, según haya o no ‘quórum’. Y así, infinidad de ejemplos.[1] Tampoco los deportistas escapan a esta especie de encantamiento.

El latinista y Académico de la Lengua Nicaragüense, don Francisco Arellano Oviedo, afirma que la lengua latina dispone de formas adecuadas para distinguir el singular del plural. Las interferencias son, sin embargo, mucho más frecuentes de lo que en buena lógica sería de esperar, con lo cual, muchas veces, aparece usado el singular en vez del plural y el plural en vez del singular. Por otra parte, no todas las palabras pueden formularse en ambos números: algunas sólo acostumbran a usarse en el plural y otras en el singular.

En octubre de 2005, la Real Academia Española, en coordinación con la Asociación de Academias de la Lengua Española, publicó el Diccionario panhispánico de dudas, en el que se da respuesta a las dudas más habituales que plantea el uso del español, en diferentes planos, específicamente en el léxico-semántico, ya que ofrece orientación sobre el uso de neologismos, extranjerismos, etc. Éste es normativo, en la medida en que sus juicios y recomendaciones están basados en la norma que regula hoy el uso correcto de la lengua española. Es debido a esta afirmación que he adentrado en la pluralización de algunos latinismos que el DPD (Diccionario panhispánico de dudas) recomienda o norma.

El DPD ha pluralizado ciertos latinismos como si éstos fueran simples extranjerismos, en algunos casos sin atender las reglas de nuestra propia ortografía y gramática española, me refiero a que a algunos de ellos simplemente se les ha agregado el morfema –s al final para pluralizar el sustantivo; sin atender que si lo que se pretende es castellanizar el latinismo, se debe tener en cuenta la clasificación léxica y pluralización del español. Ignacio Bosque[2] divide los sustantivos en clases léxicas para su pluralización, en este ámbito habría que incluir a los latinismos, que al castellanizarlos formarían parte de los demás sustantivos. No me parece idóneo tratar a un latinismo como simple extranjerismo, estoy de acuerdo con que a un anglicismo se pluralice de esta forma, no con un latinismo. Este es un fenómeno nuevo, nuestra Academia no concuerda con la decisión de pluralizarlos de esta manera, nuestra postura frente a estos fenómenos es que se pluralicen de otra manera, atendiendo quizás a las propias reglas del latín, o se cambie o modifique la regla, en todo caso, se podría entonces hacer reglas de excepciones. Ya que esta manera de pluralizar palabras que no terminan en consonantes no tradicionales merece ser estudiada a profundidad.

II. La pluralización de latinismos según la RAE[3]

La Real Academia de la Lengua Española responde sobre los latinismos que: aunque tradicionalmente se venía recomendando mantener invariable en plural ciertos latinismos terminados en consonantes, muchos de ellos se han acomodado ya, en el uso mayoritario, a las reglas de formación del plural que rigen para el resto de palabras. Así pues, y como norma general, los latinismos hacen el plural en –s, en –es o quedan invariables dependiendo de sus características formales, al igual que ocurre con el resto de otras lenguas: ratio, pl. ratios; plus, pl. pluses; lapsus, pl. lapsus; nomenclátor, pl. nomenclátores; déficit, pl. déficits; hábitat, pl. hábitats; vademécum, pl. vademécums; ítem, pl. ítems. Únicamente se apartan hoy de esta tendencia mayoritaria los latinismos terminados en –r, procedentes de formas verbales, como cónfer, confíteor, exequátur e imprimátur, cuyo plural sigue siendo invariable. También constituye una excepción la palabra álbum.

Cuando de algún latinismo exista una variante españolizada, se preferirá siempre ésta y, consecuentemente, también su plural, así se usará armiño (pl. armonios) mejor que armónium; currículo (pl. currículos) mejor que currículum (cuyo plural sería currículums); podio (pl. podios) mejor que pódium; referendo (pl. referendos) mejor que referéndum (cuyo plural sería referéndums). No deben usarse en español los plurales latinos en –a propios de los sustantivos neutros, tales como corpora, currícula, etc., que sí son normales en otras lenguas como el inglés.

III. Ejemplificación

Veamos algunos ejemplos de latinismos en los que su pluralización es bastante controversial, teniendo en cuenta que el latín es una lengua que tiene sus propias reglas para llegar a su pluralización. No podemos pluralizar los latinismos como si fueran anglicismos, por ejemplo, solamente agregando una –s, es necesario conocer el origen de la palabra y su evolución.

1) Accésit. (accésit/ accésits / accesis / accésites) ¿? Según el DPD, es un latinismo procedente de la forma verbal latina accésit (‘se acercó) que se usa, como sustantivo masculino, con el sentido de ‘recompensa inferior inmediata al premio en un certamen’. Debe escribirse con tilde por ser palabra llana acabada en consonante distinta de –n o –s. Su plural es accésits. No es correcta la forma esdrújula ¤áccesit.

Ciertamente, es una pena que se haya modificado la invariabilidad de algunos latinismos, tal es el caso del ejemplo anterior, teniendo en cuenta nuestra fonética en la que no nos resulta natural esta manera de pluralizar, en el Diccionario de dudas de Manuel Seco, recomendaba anteponer el artículo ‘los’ para pluralizar, que sería una mejor forma. Siendo una palabra latina terminada en consonante que se ha incorporado como sustantivo al español debería mantenerse sin variación cuando se use en plural.

2) Déficit. Según el DPD el singular es déficit y el plural déficits. Latinismo tomado del francés, que comenzó a usarse a finales del siglo XVIII, en el ámbito económico con el sentido de ‘diferencia negativa entre ingresos y gastos’, fuera de este ámbito significa ‘insuficiencia o escasez’. Su plural es déficits: La mayoría de los países están afrontando la crisis con grandes déficits públicos. FdzOrdóñez España [Esp. 1980].

Para nuestra pronunciación, la combinación ‘ts’ resulta difícil ya que es característica propia de la fonética nicaragüense aspirar la ‘s’ y se escucha forzada la pronunciación ‘déficits’, realmente no nos sale natural, eso en cuanto a pronunciación y en cuanto a la regla…, me pregunto, ¿no convendría pluralizarla como defícites, al igual que pluralizamos regímenes?

3) Superávit. Latinismo procedente de la forma verbal latina superavit (‘excedió, sobró’), que comenzó a usarse en el lenguaje económico del siglo XVIII, como sustantivo masculino, con el sentido de ‘cantidad en que los ingresos exceden a los gastos’. Debe escribirse con tilde por ser palabra llana acabada en –t. Fuera de este ámbito, significa ‘exceso o abundancia’. Su plural es superávits.

Anteriormente, la Academia prefería ‘los superávit’ para pluralizar este latinismo. El Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE recomienda usar sólo el singular superávit y es nuestra postura, ante la agravante fonética mencionada anteriormente. Aunque en la lengua escrita esta regla no afecte tanto, en la lengua oral es notoria la diferencia.

Debemos tener en cuenta que un extranjerismo conserva ciertas prerrogativas de la lengua de origen, y se le trata con reservas. Pero con éstos y con los latinismos, si se incorporan definitivamente a la lengua de adopción tienen que asimilarse a ella en su fonetismo y morfología. Los superávits, los accésits, los déficits, se sienten como plurales extraños de palabras extrañas. Pueden valer transitoriamente, pero no es una solución.

Los invariables

4) Réquiem. Palabra latina tomada de la frase litúrgica Réquiem aeternam dona eis, Domina: Dales, Señor el descanso eterno. Según el DPD: ‘Composición musical que se canta con el texto litúrgico de la misa de difuntos’. También se llama réquiem o misa de réquiem a la misa de difuntos. Su plural es réquiems. “No todo fueron réquiems en la República de las Letras de México”. (Excélsior [Méx] 14.9.01).

Anteriormente, se usaba los réquiem para pluralizarse en el sintagma misa de réquiem, misa de difuntos, a veces abreviado como simple nombre: un réquiem como nombre para designar la composición musical destinada a acompañar a una misa de difuntos. En estos dos usos se registraba con frecuencia como forma plural de réquiem, aunque se prefería mantener sin variación la forma del singular: un réquiem, varios réquiem. Sin embargo, como vimos anteriormente, el DPD lo pluraliza agregando simplemente la consonante –s. Réquiem era uno de los latinismos llamados invariables, antes del DPD.

5) Quórum. ‘Número de individuos necesarios para que un cuerpo deliberadamente tome ciertos acuerdos’. Aunque por influjo de recomendaciones anteriores, aún es mayoritario el plural invariable los quórum, se aconseja acomodar esta palabra a la regla general y usar la forma quórums para el plural. “Se exige que todo acuerdo de modificación de estatutos […] se adopte con los quórums y mayorías mínimos que la Ley establece” (BOE [Esp.] 9.6.98, 19027).

La palabra quórum es un cultismo reciente que nos llega del latín. Se refiere al número de personas necesario para tomar decisiones. Quórum es una forma flexionada en genitivo plural del adjetivo y pronombre qui, quae, quod, y significa “de los cuales” o “de quienes” (la raíz qui, significa quien), y se refiere a quienes son necesarios como mínimo para tomar como válida una votación, siendo una palabra que acabó absorbiendo todo el significado de la frase latina: Quórum praesentia sufficit, literalmente: ‘Presencia de los cuales es suficiente [para aprobar o denegar…]. Aunque es muy frecuente el uso del plural invariable (los quórum), por influjo de recomendaciones, la RAE aconseja que se acomode esta palabra a la regla general y propone para el plural quórums. Yo me pregunto, si currículum, forum, estadium, podium, referéndum; que son latinismos que se han castellanizado y cuya escritura se aconseja escribir currículo, foro, estadio, podio, etc, para plualizarlos resulta menos grotesco que agregarles una consonate –s, ¿por qué no hacer lo mismo con quórum y escribirla ‘quoro’, como ultimato y no ultimátum?

Existen otras que sí cambian a la hora de hacer el plural: o bien se admite su plural latino o se castellaniza el término antes: currículo, referéndum, memorando:

1) currículum vitae. Con esta grafía, aparece en el DRAE definido como: “Relación de títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona”. En latín “currículum” significa ‘carrera’ y “vitae", de vida. La palabra original se adaptó a nuestras reglas de tilde: como es esdrújula, lleva tilde, pero no tiene plural. La forma ‘currícula’ usada incluso por las autoridades de la educación, es incorrecta. El término existía en latín y, en ese idioma era el plural de “currículum”, pero para el español la “a” simboliza, en casi todos los casos a la marca de género femenino, nunca a la marca de plural. Por lo tanto, si queremos pluralizar la palabra, el único medio con el que contamos es el de poner en plural sus acompañantes, ya sea referido a adjetivos o artículos. Nótese en los ejemplos siguientes:

Presentó un buen currículum vitae.

Todos los currículum vitae eran satisfactorios.

“Todos” y “los” transmiten la idea de pluralidad.

Por otra parte, la Real Academia Española decidió castellanizarla. Eso significa que el latinismo coexiste con un término más adaptado a nuestra grafía: currículo. Y este sí, como palabra española, tiene plural: currículos.

Presentó un buen currículo.

Todos los currículos eran satisfactorios.

El usuario del lenguaje, tanto oral como escrito, seleccionará una u otra forma, pero tendrá en cuenta lo siguiente: a) Si elige la primera: currículum, no podrá pluralizarla, pero sí acompañarla de “vitae”, que también es palabra latina. b) Si elige la segunda la segunda: currículo, podrá pluralizarla, pero no acompañarla de “vitae” porque estaría utilizando vocablos que pertenecen a diferentes lenguas. La Academia Nicaragüense de la Lengua propone, debido al uso generalizado y frecuente del término latino currículum vitae, continuar con éste, y para su pluralización mantener el uso invariable el singular, y decir por ejemplo: ‘Ya he recibido todos los currículum vitae de los candidatos’.

2) Memorándum. No llevaba tilde en latín; significaba “cosa que debe memorizarse”. La Academia de la Lengua Española la tilda (palabra grave terminada en consonante) y la incluye en su diccionario DRAE con dos significados: “Librito o cuaderno en que se apuntan cosas de las que uno tiene que acordarse. || Informe en que se expone algo que debe tenerse en cuenta para una acción o un determinado fin”. Es un caso muy similar al anterior. El plural, en latín, era “memoranda”, pero el español considera incorrecta esta forma, pues choca con el sistema morfológico de nuestra lengua, en la que el neutro latino se reproduce regularmente mediante el masculino, sería una verdadera anomalía. Por lo tanto, para pluralizarla hay que recurrir al plural de las palabras que acompañan.

Presentó un buen memorándum.

Presentó unos buenos memorándum.

“Unos” y “buenos” dan la idea de plural. También este vocablo ha sido castellanizado: memorando (sin tilde, porque a pesar de que sigue siendo grave, ahora termina en vocal). Su plural es memorandos. Según el DPD, debe preferirse esta forma hispanizada a la variante etimológica latina memorándum, pero en Nicaragua, por ejemplo, su uso en el terreno de las oficinas, conferencias, etc., es principalmente memorándum, entonces aunque las posibilidades están presentadas, el hablante es quien elige de acuerdo con el uso que haga del vocablo.

3) Ítem. ‘Voz proveniente del adverbio latino item (‘del mismo modo, también’). Su uso como adverbio, con el sentido de ‘además’, era muy frecuente en textos antiguos y hoy pervive en textos de carácter jurídico o de nivel muy culto, frecuentemente en la forma ítem más. En cualquiera de sus usos como sustantivo, su plural es ítems.

El DRAE lo incluye como “adverbio latino que se usa para hacer distinción de artículos o capítulos”. Le pone tilde porque es grave terminada en vocal. Como latinismo, tampoco debiera tener plural. Circula, aun en el lenguaje culto, la forma ‘ítems’ a) agrega una consonante –s para indicar el plural. Cuando las palabras terminan en consonante, se pluralizan con “es”: árbol-árboles, álbum-álbumes… Por lo tanto, si tuviéramos que ponerla en plural, lo adecuado sería “ítemes”, forma que nadie usa. Lo correcto, entonces, es mantenerla invariable en el plural y recurrir a sus acompañantes para indicarlo.

Hay un ítem que no comprendo.

Hay varios ítem que no comprendo

“Varios” transmite la idea de plural.

Tengamos en cuenta que existen en nuestra lengua dos morfemas que indican la marca de plural, éstos son –s y –es. Y que muchas veces los determinantes ayudan a descubrir esta información gramatical.

Como “post data” diré que un centenar de latinismos pulula a sus anchas por el idioma español, pero el recorte de las enseñanzas de griego y latín en nuestras Humanidades, les está minando su futuro. Mis pequeñas reflexiones tocan por hoy a su fin “Consummatum est”.

Elaborado por Doris Arlen Espinoza García BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Alarcos Llorach, Emilio. Gramática de la Lengua Española. Madrid, Espasa Calpe, 1994. pp.404.

Alzugaray, Juan José. Los latinismos. www.iies.es/comites/terminología/ la...

Bassols de Climent, Mariano. Sintaxis Latina. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 10ª ed. 1992. pp.557.

Cano, Rafael (coord.). Historia de la lengua española. Barcelona, Ariel Lingüística, 2005. pp.1167.

Diccionario de la lengua española. Vigésima segunda edición. Versión electrónica.

Diccionario panhispánico de dudas. Real Academia Española / Asociación de Academias de la Lengua Española. Santillana Ediciones Generales, S. L., 2005. pp.848.

Ortografía de la Lengua Española. Real Academia Española. Madrid, Espasa Calpe, 1999.

www.etimologias.dechile.net


[1] Alzugaray, Juan José. Los latinismos.

[2] Bosque, 199. S 1.4.2.

[3] Buscon.rae.es/dpd/SrvltGUIBusDPD